Cristianos que mostraron misericordia · 1773-1790

¿Quién fue John Howard, el reformador de las cárceles?

John Howard fue un cristiano inglés que, en 1773, fue nombrado alguacil mayor y fue a ver con sus propios ojos la cárcel de su condado. Encontró presos muriéndose de hambre y encerrados aun después de ser declarados inocentes, porque no podían pagar lo que cobraba el carcelero. Pasó el resto de su vida visitando cárceles por toda Europa y luchando por cambiarlas.

Hace doscientos cincuenta años, las cárceles inglesas eran oscuras, sucias y mortales. Al carcelero no le pagaba el gobierno. Ganaba su dinero cobrándoles a los presos. Una persona podía ser declarada inocente en el juicio y seguir encerrada, porque no tenía con qué pagarle al carcelero para que la dejara salir.

Casi nadie entraba a ver. Un hombre sí entró.

El alguacil que entró

John Howard nació hacia 1726 en una familia inglesa acomodada. Era un cristiano devoto de una iglesia que no pertenecía a la Iglesia de Inglaterra. Él mismo había conocido el sufrimiento. De joven lo capturaron en el mar unos corsarios franceses, barcos armados que se apoderaban de los barcos enemigos, y estuvo un tiempo prisionero de guerra.

En 1773 lo nombraron alguacil mayor de Bedfordshire, un condado al norte de Londres. El cargo incluía la responsabilidad de la cárcel del condado. La mayoría de los alguaciles nunca iban a mirar. John fue a verla.

Lo que encontró le partió el corazón. Los presos dormían en suelos húmedos. Muchos estaban enfermos de la «fiebre de las cárceles», una enfermedad mortal que se propagaba en las celdas llenas de gente. Algunos llevaban meses allí después de que un tribunal ya los había dejado libres, porque le debían dinero al carcelero.

Siguió adelante

Le pidió al gobierno que les pagara un sueldo a los carceleros para que a los presos no los retuvieran por deudas. Para defender su causa, fue a ver otras cárceles. Y luego más. Recorrió miles de kilómetros a caballo, por Inglaterra y después por Europa, anotando lo que veía: el tamaño de las celdas, la comida, el agua, cuántos morían.

En 1774, el Parlamento aprobó leyes para acabar con los cobros a los presos declarados inocentes y para que las cárceles estuvieran más limpias. En 1777 publicó El estado de las prisiones, un registro cuidadoso y sencillo de todo lo que había encontrado.

Siguió visitando cárceles y hospitales el resto de su vida. En 1790, mientras inspeccionaba cárceles y hospitales militares en Jersón, en lo que hoy es Ucrania, le dio una fiebre y murió. Tenía unos sesenta y cuatro años.

Hoy una organización que trabaja por mejores cárceles en Gran Bretaña, la Howard League, todavía lleva su nombre.

Por qué lo hizo

Creía que Jesús hablaba en serio cuando habló de las personas en la cárcel.

Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.

Mateo 25:36 · Reina-Valera 1909

Lo que significa para nosotros

La mayoría de nosotros casi nunca pensamos en lo que pasa dentro de las cárceles. Hay que decirlo con sinceridad. John Howard no era un predicador famoso. Era un hombre con un trabajo que decidió ir a mirar, y luego escribir lo que vio.

Tú también puedes hacer algo así. Infórmate sobre cómo son las cárceles cerca de ti. Escríbele a alguien que está adentro. Apoya a un grupo que ayuda a los presos y a sus familias. Todo empieza por mirar, en lugar de mirar para otro lado. Las personas que están adentro siguen siendo amadas por Dios, y siguen necesitando que alguien se preocupe por ellas.

Una oración cada mañana, en palabras sencillas.

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