Hace ochocientos años, una princesa podía vivir cómoda toda su vida. Tenía ropa fina, buena comida y sirvientes. La mayoría casi nunca pensaba en los pobres que vivían fuera de los muros del castillo.
Isabel no podía dejar de pensar en ellos.
Una novia niña
Isabel nació en 1207, hija del rey de Hungría, un país del centro de Europa. Siendo muy pequeña, la prometieron en matrimonio a una familia noble alemana y la mandaron a vivir a su castillo, el Wartburg, en una región de Alemania llamada Turingia.
A los catorce años se casó con Luis, que llegó a ser el gobernante de Turingia. Todos cuentan que se querían muchísimo. Tuvieron tres hijos.
A Isabel la conmovió un movimiento nuevo de frailes que seguían a Francisco de Asís, un italiano que lo dejó todo para vivir con sencillez y servir a los pobres. Ella empezó a hacer lo mismo, hasta donde podía hacerlo una princesa.
La hambruna
En 1226, mientras Luis estaba de viaje, se perdieron las cosechas y el hambre se extendió por toda la tierra. La gente se moría de hambre.
Isabel abrió los graneros del castillo y regaló la comida. Todos los días daba de comer a la gente hambrienta en las puertas, a cientos de personas. Mandó construir un pequeño hospital al pie del castillo para los enfermos. Algunos miembros de la corte estaban furiosos porque regalaba la riqueza de la familia. Ella lo hizo de todos modos.
Más tarde la gente contaba que una vez la sorprendieron llevando pan escondido en su manto, y que cuando lo abrió, el pan se había convertido en rosas. Es una leyenda. Lo que no es leyenda es que daba de comer a los hambrientos.
El hospital
En 1227, Luis murió enfermo cuando iba camino a una guerra lejana. Isabel tenía veinte años y quedó viuda con tres hijos pequeños. Tenía el corazón destrozado.
Dejó el castillo. En 1228 construyó un hospital en la ciudad de Marburgo y trabajó allí ella misma, lavando a los enfermos, dándoles de comer y cuidando a niños que no tenían a nadie. Usaba ropa sencilla y vivía con muy poco.
Murió en 1231. Tenía apenas veinticuatro años. Cuatro años después, la iglesia la declaró santa.
Por qué lo hizo
Jesús dijo que darle de comer al hambriento es darle de comer a él.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis
Mateo 25:35 · Reina-Valera 1909
Isabel le creyó, y dejó que eso le costara un castillo.
Lo que significa para nosotros
No necesitamos dejarlo todo como ella. La mayoría no podríamos, y Jesús no le pide a todos lo mismo. Pero ella muestra que la riqueza es algo para compartir, y no una señal de a quién ama más Dios. Si esta semana tienes más de lo que necesitas, aunque sea un poco, puedes compartirlo con alguien que tiene hambre. Eso es lo que ella hizo.
