En el primer invierno de la Primera Guerra Mundial, millones de hombres jóvenes estaban frente a frente en trincheras llenas de barro en Bélgica y Francia. Entre las trincheras había una franja de tierra llamada tierra de nadie, llena de alambre de púas, donde a cualquiera que se pusiera de pie le podían disparar. Los dos bandos eran en su mayoría cristianos. Los dos le pedían al mismo Dios que los ayudara a ganar.
Y entonces, en la Nochebuena, pasó algo que nadie había planeado.
Velas sobre las trincheras
En algunas partes del frente, los soldados alemanes pusieron pequeños árboles de Navidad con velas encima de sus trincheras. Luego empezaron a cantar. Una de las canciones era «Noche de paz», en alemán.
Los soldados británicos, que escuchaban en la oscuridad, cantaron también. Los villancicos iban y venían de un lado a otro de la tierra de nadie.
Después, en un lugar tras otro, los hombres empezaron a llamarse. Alguien salió de la trinchera, sin armas. Luego otro.
Un apretón de manos
El día de Navidad, soldados de los dos bandos se encontraron en el medio. Se dieron la mano. Se regalaron cigarrillos, chocolate, botones y gorras. Se mostraron fotos de sus familias. Muchos eran muy jóvenes y estaban muy lejos de casa.
En algunos lugares se ayudaron a enterrar a los muertos que habían quedado tendidos entre las líneas. Algunos hicieron juntos un breve servicio religioso. Unos cuantos soldados escribieron a casa contando que habían jugado al fútbol en el campo helado.
La tregua no fue en todas partes. En algunos lugares siguieron los combates, y algunos oficiales se pusieron furiosos. En los años siguientes, los comandantes se aseguraron de que no volviera a pasar. La guerra siguió cuatro años más, y murieron millones.
Pero durante uno o dos días, los enemigos estuvieron juntos y se acordaron de que todos eran seres humanos.
Por qué importa
La noche en que nació Jesús, cuenta el Evangelio de Lucas, unos ángeles les hablaron de paz a unos pastores.
Gloria en las alturas á Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
Lucas 2:14 · Reina-Valera 1909
Durante una Navidad, hombres a quienes les habían ordenado matarse unos a otros vivieron un pedacito de eso. Y muchos de ellos habían oído toda su vida, desde niños, las palabras de Jesús: amen a sus enemigos.
Lo que significa para nosotros
También tenemos que ser sinceros con esta historia. Los mismos países cristianos que cantaron villancicos juntos mandaron a sus hijos a matarse entre sí, y las iglesias de los dos lados bendijeron la guerra. Eso es parte de nuestra historia.
Lo que la tregua muestra es que, aun en el peor lugar, la gente puede escoger la paz por un momento. Seguramente hay alguien en tu vida a quien ves como enemigo. No tienes que resolverlo todo entre ustedes. Pero podrías dar un pequeño paso hacia la paz esta Navidad: una palabra amable, una tarjeta, una mano tendida.
