A veces se dice que la Biblia manda odiar a los enemigos. Jesús también había oído ese dicho. Lo repitió en voz alta, y luego lo cambió.
En la ladera
Jesús estaba sentado en un monte sobre un lago, enseñando a una multitud. Casi todos eran gente pobre y trabajadora. Muchos vivían bajo soldados romanos que podían obligarlos a cargar su equipo y podían hacerles daño sin pagar nada por ello. Esta gente sabía muy bien lo que era un enemigo.
Jesús empezó con lo que ellos habían oído toda la vida.
Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo. Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen
Mateo 5:43-44 · Reina-Valera 1909
Debió de ser difícil de escuchar. Era gente con enemigos de verdad, que estaban allí mismo, en su pueblo.
Por qué lo dijo
Jesús dio una razón, y tenía que ver con Dios. Dijo que Dios hace salir el sol sobre los malos y sobre los buenos. Manda la lluvia sobre los que hacen el bien y sobre los que hacen el mal.
Dios no le niega el sol a nadie. Por eso Jesús les pidió a sus oyentes que fueran así, que fueran hijos de un Padre que es bueno con todos.
También dijo que amar a los que te aman es fácil. Eso lo puede hacer cualquiera. Lo nuevo era amar a la persona que no te ama.
Él mismo lo hizo
Jesús no se quedó en palabras. La noche en que lo arrestaron, uno de sus propios seguidores sacó una espada y le cortó la oreja a un siervo de la gente que había venido por él. Jesús le dijo que parara, tocó la oreja del siervo y lo sanó. Sanó a un hombre que había venido a llevárselo.
Lo que esto significa para nosotros
Amar a un enemigo no quiere decir dejar que te siga haciendo daño. Quiere decir que no le deseas mal. Hasta puedes orar por él.
Eso es difícil para todos. Todos hemos tenido a alguien a quien queríamos ver caer. Pero Jesús ofreció otra manera de vivir, y la mostró con sus propias manos. El sol sale sobre todos, y nuestra bondad también puede salir sobre todos.