Versículos · Marcos 1:44

¿Qué significa Marcos 1:44?

44Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

Marcos 1:44 · Reina-Valera 1909

Jesús tocó y sanó a un hombre con lepra, aunque la ley decía que se mantuvieran lejos. Luego mandó al hombre al sacerdote, para testimonio a ellos. El mismo hombre sanado era la prueba. El sacerdote, cuyo trabajo era dejar afuera a los leprosos, ahora tenía que ver a un hombre limpio que Jesús había tocado.

El Evangelio de Marcos cuenta esto en el capítulo 1, en Galilea. Un hombre con lepra vino a Jesús y se arrodilló delante de él. La lepra era una enfermedad de la piel. La ley de Moisés decía que una persona con ella debía vivir fuera del pueblo y gritar "inmundo" para que los demás se alejaran. Nadie lo tocaba.

El hombre dijo: si quieres, puedes limpiarme. Jesús se llenó de compasión. Extendió la mano y lo tocó. El hombre quedó sano al instante.

Adónde lo mandó Jesús

Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

Marcos 1:44 · Reina-Valera 1909

Para testimonio a ellos

Un testimonio es una prueba que se le muestra a alguien. El sacerdote era el hombre cuyo trabajo era revisar la piel y dejar afuera a los leprosos. Ahora un hombre que antes estaba excluido llegaría caminando hasta él, limpio.

Jesús ya había roto la regla al tocar al hombre. La ley decía que ese toque volvía impura a una persona. Jesús lo tocó de todos modos, y en lugar de eso se fue la enfermedad.

Así que el hombre sanado era la prueba. Se paró delante de los que guardaban la regla, y les mostró lo que Jesús había hecho.

Lo que significa

Jesús no se mantuvo lejos de la gente a la que otros llamaban impura. La tocó. Nadie está demasiado enfermo, demasiado sucio ni demasiado afuera para su mano.

La enseñanza completa sobre el día en que Jesús tocó al leproso está gratis en la app Mercy.

Lee el capítulo completo: Marcos 1

1PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti.

3Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas.

4Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados.

5Y salía á él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por él en el río de Jordán, confesando sus pecados.

6Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.

7Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

8Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo.

9Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán.

10Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él.

11Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento.

12Y luego el Espíritu le impele al desierto.

13Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

14Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

15Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.

16Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

17Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

18Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.

20Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.

21Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba.

22Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

23Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

25Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él.

27Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

29Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan.

30Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella.

31Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.

32Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados;

33Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían.

35Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36Y le siguió Simón, y los que estaban con él;

37Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

39Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

40Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.

42Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquél, y fué limpio.

43Entonces le apercibió, y despidióle luego,

44Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

45Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.

Reina-Valera 1909

La app Mercy

Cada enseñanza, cada versículo, gratis.

Una oración cada mañana, enseñanzas sencillas sobre lo que dijo Jesús y vecinos que se ayudan. Sin anuncios.

Recibe un aviso el día que Mercy esté lista