Versículos · Lucas 13:16

¿Qué significa Lucas 13:16?

16Y á esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado?

Lucas 13:16 · Reina-Valera 1909

En Lucas 13:16, Jesús le responde al principal de una sinagoga que estaba enojado porque él sanó en sábado. Jesús lo llama hipócrita. Cada uno de ustedes desata su buey en el día de descanso para darle agua, le dice. ¿Y esta mujer, hija de Abraham, atada dieciocho años, no debía ser liberada en sábado?

El Evangelio de Lucas cuenta esto en el capítulo 13. Jesús acababa de sanar a una mujer en una sinagoga en sábado, el día de descanso. Llevaba dieciocho años encorvada. Ahora se paraba derecha y alababa a Dios.

El principal de la sinagoga se enojó. No se lo dijo a Jesús. Se volvió a la gente y dijo que había seis días para trabajar. Vengan a ser sanados en esos días, dijo, no en sábado.

Jesús le respondió

Jesús no lo suavizó. Le dijo: "Hipócrita". Cada uno de ustedes desata del pesebre su buey o su asno en sábado y lo lleva a beber agua.

Luego preguntó esto.

Y á esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado?

Lucas 13:16 · Reina-Valera 1909

El buey y la mujer

Esos hombres desataban a sus animales en el día de descanso sin pensarlo dos veces. Un buey necesitaba agua. Pero a una mujer que llevaba dieciocho años atada por la enfermedad le decían que esperara a mañana.

Jesús puso las dos cosas lado a lado. La llamó hija de Abraham, usando las mismas palabras de ellos en su contra. Usó para ella la misma palabra que para el buey. En griego es λύω (lúo), "desatar, liberar".

El lugar cambió

El versículo siguiente dice que los hombres que estaban contra él quedaron avergonzados. Toda la gente se alegraba por todo lo que él hacía.

Lo que significa

Al Dios que mostró Jesús no le importa el día del calendario más que sus hijos. Vio a una mujer encorvada en un lugar lleno de gente, y no la quiso dejar esperar un día más.

Si alguna vez te dijeron que Dios se enojaría si ayudabas a alguien en el día equivocado, o de la manera equivocada, puedes soltar ese miedo. Jesús rompió esa clase de regla en público, para que nunca tuvieras que tenerle miedo.

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Lee el capítulo completo: Lucas 13

1Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.

2Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?

3No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.

4O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?

5No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.

6Y dijo esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña, y vino á buscar fruto en ella, y no lo halló.

7Y dijo al viñero: He aquí tres años ha que vengo á buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra?

8El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole.

9Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

10Y enseñaba en una sinagoga en sábado.

11Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años, y andaba agobiada, que en ninguna manera se podía enhestar.

12Y como Jesús la vió, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.

13Y puso las manos sobre ella; y luego se enderezó, y glorificaba á Dios.

14Y respondiendo el príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo á la compañía: Seis días hay en que es necesario obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en día de sábado.

15Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey ó su asno del pesebre, y lo lleva á beber?

16Y á esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado?

17Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas.

18Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y á qué le compararé?

19Semejante es al grano de la mostaza, que tomándolo un hombre lo metió en su huerto; y creció, y fué hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.

20Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios?

21Semejante es á la levadura, que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.

22Y pasaba por todas las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando á Jerusalem.

23Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

24Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

25Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.

26Entonces comenzaréis á decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste;

27Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.

28Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.

29Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios.

30Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros.

31Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

32Y les dijo: Id, y decid á aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.

33Empero es menester que hoy, y mañana, y pasado mañana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.

34¡Jerusalem, Jerusalem! que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti: ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!

35He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Reina-Valera 1909

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