Había una mujer que no había podido enderezarse en dieciocho años.
El Evangelio de Lucas cuenta su historia en el capítulo 13. Viene justo después de que Jesús cuenta una historia sobre una higuera que llevaba tres años sin dar fruto, y justo antes de que diga que el reino de Dios empieza tan pequeño como un grano de mostaza.
Todavía podía caminar, y podía llegar sola a la sinagoga, la casa de reunión donde la gente se juntaba el día de descanso para orar y oír leer en voz alta los libros antiguos. Pero estaba encorvada, y no podía enderezarse. Dieciocho años es tiempo suficiente para que un bebé nazca, crezca y se vaya de casa, y todo ese tiempo ella había estado mirando el suelo.
Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años, y andaba agobiada, que en ninguna manera se podía enhestar.
Lucas 13:11 · Reina-Valera 1909
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