Versículos · Juan 2:10

¿Qué significa Juan 2:10?

10Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.

Juan 2:10 · Reina-Valera 1909

En la boda de Caná, el encargado de la fiesta probó el vino que Jesús hizo del agua y se quedó asombrado. Todos sirven primero el buen vino, dijo, pero tú guardaste el mejor hasta ahora. Jesús tomó agua guardada para las reglas de lavado y la hizo la mejor bebida de la noche.

Esto pasa en una boda en Caná, un pueblo de Galilea, en el Evangelio de Juan, capítulo 2. Se había acabado el vino, y la familia estaba a punto de quedar en vergüenza delante de todo el pueblo.

Cerca había seis tinajas grandes de piedra. Guardaban agua para lavarse, la que se usaba para quedar limpio según las reglas religiosas. Cada tinaja tenía unos ochenta a ciento veinte litros.

Jesús les dijo a los sirvientes que llenaran las seis hasta arriba. Luego les dijo que sacaran un poco y se lo llevaran al encargado de la fiesta.

Lo que dijo el hombre

Los sirvientes sabían que habían echado agua común. Cuando llegó al encargado, era vino. Él no sabía de dónde había salido. Llamó al novio.

Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.

Juan 2:10 · Reina-Valera 1909

La mayoría servía primero el mejor vino. Después, cuando los invitados ya habían bebido mucho, sacaban el vino barato. Este vino era el mejor de la noche, y había más de cuatrocientos litros.

Lo que significa

El agua de esas tinajas se guardaba para reglas sobre estar limpio. Jesús la convirtió en el mejor vino de toda la fiesta. Tomó algo que se usaba para cumplir reglas y lo hizo alegría para todos en la mesa.

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Lee el capítulo completo: Juan 2

1Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

2Y fué también llamado Jesús y sus discípulos á las bodas.

3Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen.

4Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.

5Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere.

6Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme á la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos ó tres cántaros.

7Díceles Jesús: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba.

8Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáronle.

9Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabía de dónde era (mas lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), el maestresala llama al esposo,

10Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.

11Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

12Después de esto descendió á Capernaum, él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos días.

13Y estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesús á Jerusalem.

14Y halló en el templo á los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y á los cambiadores sentados.

15Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas;

16Y á los que vendían las palomas, dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado.

17Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.

18Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿Qué señal nos muestras de que haces esto?

19Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

20Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fué este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?

21Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

22Por tanto, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron á la Escritura, y á la palabra que Jesús había dicho.

23Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.

24Mas el mismo Jesús no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocía á todos,

25Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.

Reina-Valera 1909

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