Versículos · Juan 4:13-14

¿Qué significa Juan 4:13-14?

13Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed; 14Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:13-14 · Reina-Valera 1909

Junto a un pozo en Samaria, Jesús le dice a una mujer que el que bebe agua del pozo volverá a tener sed. El agua que él da se vuelve una fuente dentro de la persona, que lleva a la vida eterna. La vida de Dios no se saca de un solo lugar. Vive dentro de ti.

Esto pasa en el pozo de Jacob, a las afueras de un pueblo llamado Sicar, en Samaria. Es mediodía, la hora más caliente del día. Una mujer samaritana ha salido sola con su cántaro de barro. Jesús le pidió de beber, y luego le dijo que él le podía dar agua viva.

Agua viva era una frase común para ella. Quería decir agua que corre, como un manantial o un arroyo. Así que le hizo ver que él no tenía balde y el pozo era hondo. Le preguntó si se creía más grande que Jacob, que cavó este pozo hacía mucho tiempo.

Lo que respondió Jesús

Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed; Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:13-14 · Reina-Valera 1909

El agua del pozo se acaba. La bebes, y mañana regresas y vuelves a echar el balde.

El agua de la que hablaba Jesús estaría en la persona. Una fuente que corre sola, dentro de ti.

Lo que dijo ella

Ella le dijo que quería esa agua, para no tener que seguir volviendo. Unos minutos después, él le dijo que llegaba el día en que la gente no adoraría a Dios en un solo monte ni en una sola ciudad.

Lo que significa

No tienes que ir a un lugar especial para llegar a Dios. Lo que él da no se queda en un pozo ni en un edificio. Vive en ti, y no se seca.

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Lee el capítulo completo: Juan 4

1DE manera que como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan,

2(Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),

3Dejó á Judea, y fuése otra vez á Galilea.

4Y era menester que pasase por Samaria.

5Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.

6Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.

7Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.

8(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)

9Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.

10Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.

11La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?

12¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?

13Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;

14Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

15La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacarla.

16Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.

17Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;

18Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

19Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.

20Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.

21Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.

22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.

23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

25Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.

26Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.

27Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?

28Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:

29Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?

30Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.

31Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.

32Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

33Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?

34Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

35¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.

36Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.

37Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.

38Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

39Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.

40Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.

41Y creyeron muchos más por la palabra de él.

42Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.

43Y dos días después, salió de allí, y fuése á Galilea.

44Porque el mismo Jesús dió testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra.

45Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta.

46Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

47Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.

48Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.

49El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

50Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.

51Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.

52Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.

53El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.

54Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.

Reina-Valera 1909

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