Muchas personas sordas o con pérdida auditiva dicen que lo más difícil no es la pérdida auditiva en sí. Es quedarse fuera: de las conversaciones en la cena, de los anuncios en la iglesia, de los chistes de los que todos se ríen. La gente habla sin tomarlas en cuenta, o se rinde y dice: "Olvídalo." Eso puede hacerlas sentir solas, y puede doler. Casi todos lo hemos hecho sin querer.
Hay una historia de cómo Jesús se encontró con un hombre sordo.
Lejos de la gente
Jesús andaba cerca del mar de Galilea, un lago grande en el norte del país. Le llevaron a un hombre que era sordo y casi no podía hablar, y le rogaron que pusiera su mano sobre él.
El Evangelio de Marcos, uno de los cuatro relatos de la vida de Jesús, cuenta lo primero que hizo Jesús.
Y tomándole aparte de la gente, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua
Marcos 7:33 · Reina-Valera 1909
No trató al hombre como un espectáculo para la multitud. Lo llevó aparte, a donde había silencio. Usó el tacto, cosas que el hombre podía sentir y ver, para mostrarle lo que iba a hacer. Luego Jesús miró al cielo, gimió y dijo «Ephphatha», que quiere decir «Sé abierto», y el hombre pudo oír y hablar.
Nosotros no podemos sanar así. Pero lo primero, cualquiera lo puede hacer. Jesús se acercó al hombre de una manera que él podía entender.
Maneras de incluirlos
Pregunta cómo se comunica. Algunos usan lengua de señas, otros leen los labios, otros usan audífonos o implantes cocleares, otros prefieren escribir. Pregunta, y respeta su respuesta.
Mírala de frente cuando hables. No te tapes la boca, no te voltees ni hables mientras caminas delante de ella.
Llama su atención primero. Un saludo suave con la mano o un toque en el hombro casi siempre está bien.
No digas "olvídalo". Si se le pasó algo, repítelo, dilo de otra manera o escríbelo.
Usa subtítulos. Actívalos en los videos de la iglesia, en las reuniones y en casa.
Pregunta en tu iglesia por intérpretes. Un intérprete de lengua de señas o subtítulos en vivo en los servicios pueden abrirle la puerta a toda una comunidad.
Aprende un poco de lengua de señas. Aunque sean unas cuantas señas, como "hola", "gracias" y "amigo", muestran que te importa.
Escoge lugares más tranquilos. El ruido de fondo hace mucho más difícil usar audífonos y leer los labios.
Un lugar en la mesa
Jesús llevó aparte al hombre sordo para poder encontrarse con él de una manera que él entendiera. Tú puedes hacer lo mismo, en cosas pequeñas, cada vez que hablas con alguien que no oye bien. Nadie debería tener que quedarse fuera.