Versículos · Mateo 25:45

¿Qué significa "en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos"?

45Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.

Mateo 25:45 · Reina-Valera 1909

En Mateo 25:45 Jesús cuenta una historia sobre el fin del tiempo. Un rey despide a la gente porque no dieron de comer al hambriento, no recibieron al forastero ni visitaron al enfermo y al preso. Ellos preguntan cuándo lo vieron en necesidad. Él dice que cuando no hicieron caso a uno de estos pequeñitos, no le hicieron caso a él.

Unos días antes de morir, Jesús se sentó en el monte de los Olivos, un monte frente a Jerusalén, y les contó una historia a sus amigos.

Al final del tiempo, un rey reúne a todas las naciones. Separa a la gente en dos grupos. A un grupo le dice: tuve hambre y me dieron de comer. Fui forastero y me recibieron. Estuve enfermo y en la cárcel y vinieron a verme.

Al otro grupo le dice lo contrario. Tuve hambre y no me dieron nada. Fui forastero, y no me recibieron. Enfermo y en la cárcel, y no vinieron.

La pregunta que hicieron

Los dos grupos se sorprenden. El segundo grupo pregunta cuándo lo vieron con hambre o con sed o solo. Él les responde.

Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.

Mateo 25:45 · Reina-Valera 1909

Lo que significa

Este es uno de los pasajes más duros de los evangelios, y trata de si le diste de comer a alguien.

Ni una palabra de la prueba es sobre creer las cosas correctas. Ni una palabra es sobre el sábado, las reglas de comida, los sacrificios u orar en el edificio correcto.

Jesús se puso en el lugar del que tiene hambre, del forastero y del preso. Cuando los ayudas a ellos, lo estás ayudando a él.

Esa es una buena noticia. No tienes que pasar una prueba de reglas. Hoy le puedes llevar comida a alguien. Puedes leer gratis la enseñanza completa en la app Mercy.

Lee el capítulo completo: Mateo 25

1ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.

2Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.

3Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;

4Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.

5Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

6Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.

7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

8Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

9Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.

10Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.

11Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.

12Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

13Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.

14Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

15Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos.

16Y el que había recibido cinco talentos se fué, y granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos.

17Asimismo el que había recibido dos, ganó también él otros dos.

18Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.

20Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos.

21Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

22Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos.

23Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

24Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste;

25Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.

26Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí;

27Por tanto te convenía dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura.

28Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

30Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

31Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.

32Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

33Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

34Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo:

35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;

36Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.

37Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber?

38¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?

39¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti?

40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.

41Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles:

42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

43Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

44Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?

45Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.

46E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.

Reina-Valera 1909

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