Levítico 24:20 es parte de la ley de Moisés. Dice que el daño que un hombre le haga a otro se le debe hacer a él: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente. Jesús citó esta regla en público y la dejó a un lado. Le dijo a la gente que no devolviera nada.
Levítico es uno de los cinco libros de Moisés, la parte más antigua de la Biblia. En el capítulo 24 hay una regla sobre qué hacer cuando una persona le hace daño a otra.
Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente: según la lesión que habrá hecho á otro, tal se hará á él.
Levítico 24:20 · Reina-Valera 1909
Lo que quería decir la regla
Una rotura es un hueso quebrado. Una lesión es una herida. Si un hombre te tumbaba un diente, le tenían que tumbar un diente a él. Si te quebraba el brazo, le tenían que quebrar el brazo. El mismo daño, devuelto.
La gente que escuchaba a Jesús conocía esta regla. Les decían que venía de Dios.
Lo que dijo Jesús
Jesús estaba en un monte de Galilea, enseñando a una multitud. El Evangelio de Mateo lo cuenta en el capítulo 5. Dijo la regla antigua en voz alta.
Oísteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.
Mateo 5:38 · Reina-Valera 1909
Luego dijo: pero yo les digo. Si alguien te pega en una mejilla, vuélvele también la otra. Si alguien te lleva a juicio por tu túnica, déjale también la capa. Si alguien te obliga a cargar su bulto una milla, cárgalo dos.
La dejó a un lado, en público
Citó la ley de Moisés ante una multitud, y luego puso su propia palabra en su lugar. A propósito, delante de todos.
La regla antigua preguntaba cuánto se te permitía devolver. Jesús dijo: no devuelvas nada. Una regla que viniera de su Padre no necesitaría ser cambiada. Esta no vino de su Padre.
Lo que significa
No tienes que desquitarte. El daño que alguien te hizo no tiene que volverse un daño que tú devuelvas. Eso es libertad.
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Lee el capítulo completo: Levítico 24
1Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:
2Manda á los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo.
3Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades.
4Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová.
5Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas: cada torta será de dos décimas.
6Y has de ponerlas en dos órdenes, seis en cada orden, sobre la mesa limpia delante de Jehová.
7Pondrás también sobre cada orden incienso limpio, y será para el pan por perfume, ofrenda encendida á Jehová.
8Cada día de sábado lo pondrá de continuo en orden delante de Jehová, de los hijos de Israel por pacto sempiterno.
9Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en el lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas á Jehová, por fuero perpetuo.
10En aquella sazón el hijo de una mujer Israelita, el cual era hijo de un Egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la Israelita y un hombre de Israel riñeron en el real:
11Y el hijo de la mujer Israelita pronunció el Nombre, y maldijo: entonces le llevaron á Moisés. Y su madre se llamaba Selomith, hija de Dribi, de la tribu de Dan.
12Y pusiéronlo en la cárcel, hasta que les fuese declarado por palabra de Jehová.
13Y Jehová habló á Moisés, diciendo:
14Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.
15Y á los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldijere á su Dios, llevará su iniquidad.
16Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto: toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera.
17Asimismo el hombre que hiere de muerte á cualquiera persona, que sufra la muerte.
18Y el que hiere á algún animal, ha de restituirlo: animal por animal.
19Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho:
20Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente: según la lesión que habrá hecho á otro, tal se hará á él.
21El que hiere algún animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte á un hombre, que muera.
22Un mismo derecho tendréis: como el extranjero, así será el natural: porque yo soy Jehová vuestro Dios.
23Y habló Moisés á los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del real, y apedreáronlo con piedras. Y los hijos de Israel hicieron según que Jehová había mandado á Moisés.
Reina-Valera 1909