Preguntas · Lo que dice la Biblia

¿Qué dice la Biblia sobre ser agradecido?

Una vez Jesús sanó a diez hombres con lepra, una enfermedad que los obligaba a vivir apartados de todos. Solo uno volvió a darle las gracias, y era samaritano, un extranjero. Se echó a los pies de Jesús. Jesús lo notó, y se alegró. En esta historia, ser agradecido es volver.

Es fácil pedir cosas. Es más difícil acordarse de dar las gracias cuando llegan. Todos lo hacemos. Llega la buena noticia, y pasamos directo a la siguiente preocupación.

Hay una historia de diez hombres que recibieron el mismo regalo, y del único que volvió.

Diez hombres a la entrada del pueblo

Jesús iba camino a Jerusalén, por la frontera entre Samaria y Galilea, dos regiones vecinas. Al entrar en una aldea, diez hombres se quedaron de lejos y lo llamaron.

Tenían lepra, una enfermedad de la piel que hacía que la gente les tuviera miedo. La ley decía que tenían que vivir apartados de todos y mantenerse a distancia. No podían abrazar a sus familias. No podían ir al mercado.

Gritaron: «Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros».

Jesús les dijo que fueran a mostrarse a los sacerdotes, que era lo que uno hacía al sanar para poder volver a casa. Y mientras se iban, su piel quedó limpia.

El que volvió

El Evangelio de Lucas, uno de los cuatro relatos de la vida de Jesús, nos cuenta lo que pasó después.

Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz; Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano.

Lucas 17:15-16 · Reina-Valera 1909

Volvió gritando. Se echó rostro en tierra a los pies de Jesús. Y era samaritano, un extranjero. Jesús mismo lo llamó «este extranjero».

Jesús preguntó: «¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?». Luego le dijo al hombre que se levantara y se fuera. Su fe lo había sanado.

Lo que significa para ti

Los nueve no eran malas personas. Seguramente iban corriendo a casa con sus familias. La mayoría de nosotros habría hecho lo mismo.

Pero el que volvió recibió algo más. Pudo ver otra vez la cara de Jesús, y oírlo hablarle directamente.

La gratitud no tiene que ser algo grande. Puede ser una frase antes de dormirte. «Gracias por este día.» «Gracias porque mi hija me llamó.» Volverte, aunque sea por un minuto, es lo mismo que hizo el samaritano. Y Dios se alegra cuando lo haces.

Una oración cada mañana, en palabras sencillas.

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