Unos quinientos años antes de Jesús, en las llanuras al pie de las montañas del Himalaya, en lo que hoy es Nepal y el norte de la India, un joven príncipe llamado Siddhartha Gautama dejó su palacio. Había crecido con todo lo que una persona puede desear, y entonces vio a un anciano, a un enfermo y a un muerto, y no pudo dejar de pensar en ellos. Si todos envejecen, enferman y mueren, ¿de qué sirve el palacio?
Pasó seis años buscando una respuesta. Pasó hambre hasta casi morir, y no le sirvió. Entonces se sentó bajo una higuera y se quedó allí, y cuando se levantó dijo que había despertado. Desde entonces la gente lo llamó el Buda, que quiere decir el que despertó.
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