Preguntas · La iglesia y la pertenencia

Soy cristiano nuevo y tengo muchísimas preguntas. ¿Está bien?

Sí. Un maestro respetado llamado Nicodemo fue a ver a Jesús de noche con sus preguntas, y una de ellas sonaba casi tonta: ¿cómo puede un hombre ya mayor volver a nacer? Jesús no lo despidió. Se quedó hablando con él. Las preguntas son una de las maneras en que la gente llega a conocer a Jesús.

Empezar la vida cristiana puede ser emocionante y confuso al mismo tiempo. La gente usa palabras que no conoces. La Biblia es larga y difícil de entender. Quizás te preocupa que, si haces preguntas, vas a parecer tonto, o que tu fe no es de verdad. Muchos de nosotros sentimos exactamente eso al principio.

Una de las conversaciones más famosas que tuvo Jesús empezó con un hombre lleno de preguntas.

Una visita de noche

Nicodemo era fariseo y miembro del consejo que gobernaba en Jerusalén, un maestro respetado. Fue a ver a Jesús de noche, tal vez para que los demás no lo vieran.

Empezó con cortesía, diciendo que se notaba que Jesús era un maestro enviado por Dios. Jesús le respondió que nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo.

Nicodemo no entendió. El Evangelio de Juan, uno de los cuatro relatos de la vida de Jesús, guarda su pregunta sincera.

Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?

Juan 3:4 · Reina-Valera 1909

Era una pregunta honesta. Y Jesús no se burló de él. Siguió explicándole. Le dijo que de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo.

Más adelante, según cuenta el Evangelio de Juan, Nicodemo habló a favor de Jesús delante del consejo. Y después de que Jesús murió, ayudó a sepultarlo. Sus preguntas no lo alejaron. Lo acercaron.

Qué hacer con tus preguntas

Hazlas. Pregúntale a Dios en oración. Pregúntale a un pastor, a un amigo cristiano con experiencia o a un grupo pequeño. A los buenos maestros les encantan las preguntas sinceras.

Lee primero los Evangelios. Mateo, Marcos, Lucas y Juan son los cuatro relatos de la vida de Jesús. Empezar por ahí te ayuda a conocerlo a él antes de intentar entender todo lo demás.

Escríbelas. Lleva una lista. Algunas respuestas llegan rápido. Otras tardan años. Eso es normal.

No te apures. La fe crece. Nadie lo entiende todo al principio, ni nunca.

Busca gente con quien aprender. Un grupo pequeño de la iglesia o un amigo que lea contigo hace una gran diferencia.

Sé honesto cuando no entiendas. No tienes que fingir.

Ven con tus preguntas

Nicodemo llegó de noche con una pregunta confusa, y Jesús pasó la noche con él. Tú puedes venir de la misma manera. Tus preguntas no estorban. Pueden ser la puerta.

Una oración cada mañana, en palabras sencillas.

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