Ver envejecer a un padre o una madre es duro. La persona que antes te cuidaba ahora necesita ayuda con las compras, las pastillas, los médicos y las escaleras. Muchos nos sentimos cansados, culpables por no poder hacer más y tristes al verlos cambiar.
Hay un momento en las últimas horas de Jesús que habla de esto.
Al pie de la cruz
Jesús estaba clavado en una cruz, muriendo. Casi todos sus amigos habían huido. Pero unas pocas personas se quedaron cerca. Una era su madre, una mujer llamada María. Otro era un seguidor al que la Biblia llama el discípulo a quien Jesús amaba, uno de sus amigos más cercanos.
Jesús tenía un dolor terrible. Podía haber pensado solo en sí mismo. En cambio, miró hacia abajo y pensó en su madre. ¿Quién la iba a cuidar ahora?
El Evangelio de Juan, uno de los cuatro relatos de la vida de Jesús, nos cuenta lo que dijo Jesús.
Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.
Juan 19:26-27 · Reina-Valera 1909
Le dio a su madre un hijo que la cuidara, y le dio a su amigo una madre. Y desde ese día, el amigo la recibió en su casa.
Maneras de ayudar
Reparte la carga. Haz una lista de lo que hay que hacer y pide a tus hermanos, primos y amigos de la iglesia que se encarguen de una parte.
Cuida su dignidad. Deja que tu papá o tu mamá tome las decisiones que todavía puede tomar. Pregunta antes de hacerte cargo.
Haz que la casa sea segura. Barras para agarrarse, buena luz, nada de tapetes sueltos. Los cambios pequeños evitan caídas.
Lleva un registro sencillo. Sus medicinas, médicos y citas en un solo lugar que puedas encontrar rápido.
Visítalos solo por visitarlos. No toda visita tiene que ser un quehacer. Siéntate, miren fotos viejas, escucha sus historias.
Cuídate a ti mismo. Los cuidadores se agotan. Acepta la ayuda cuando te la ofrezcan, y tómate un descanso sin sentirte culpable.
Estás haciendo algo lleno de amor
Si sientes que nunca haces lo suficiente, seguramente haces más de lo que crees. Ni siquiera Jesús cuidó solo a su madre. Le pidió ayuda a un amigo. Tú también puedes pedirla.