En una vieja Biblia inglesa del rey Jacobo, una sola palabra corta ocupa el lugar de cuatro palabras distintas de las lenguas originales, y esas cuatro palabras querían decir cuatro cosas distintas. Cuando miras lo que cada una decía de verdad, el fuego sin fin que la mayoría se imagina resulta ser algo que la gente fue construyendo durante cientos de años.
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