Preguntas · Pedir y dar ayuda

¿Cómo puedo ayudar a un veterano de guerra?

Escúchalo sin presionar, ofrécele ayuda práctica y trátalo como una persona completa. Una vez Jesús conoció a un oficial del ejército romano que vino a pedir ayuda para su siervo enfermo. Jesús no le dio un sermón. Elogió su fe delante de todos y sanó al siervo. Los veteranos necesitan ese mismo respeto y una ayuda de verdad.

Muchos veteranos vuelven a casa cargando cosas que nadie ve. Algunos traen heridas. Otros tienen recuerdos que los despiertan de noche. Hay quienes sienten que nadie en casa los entiende. Y a muchos les cuesta pedir ayuda, porque los entrenaron para ser ellos los que ayudan. Algunos se sienten solos, o cargan un dolor y una vergüenza de los que no hablan.

Hay una historia de Jesús con un soldado.

Lo que pidió el oficial

En el pueblo de Capernaúm vivía un centurión, un oficial del ejército romano que tenía a su cargo unos cien soldados. No era judío. Pero tenía un siervo al que quería mucho, y ese siervo estaba muy enfermo, a punto de morir.

El centurión mandó a unos líderes del pueblo a pedirle ayuda a Jesús. Luego, cuando Jesús ya se acercaba a la casa, el oficial le mandó unos amigos con un mensaje. Decía que no era digno de que Jesús entrara bajo su techo. Él sabía cómo funcionaban las órdenes. Solo di la palabra, le dijo, y mi siervo quedará sano.

Jesús se maravilló

El Evangelio de Lucas, uno de los cuatro relatos de la vida de Jesús, cuenta cómo reaccionó Jesús.

Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

Lucas 7:9 · Reina-Valera 1909

Se volvió hacia la gente y elogió a este soldado delante de todos. Cuando los amigos regresaron a la casa, el siervo ya estaba sano.

Jesús no le preguntó por sus batallas. No le dio un discurso. Escuchó lo que pedía, honró su fe y lo ayudó.

Maneras de ayudar

Escucha, pero no escarbes. Deja que cuente lo que quiera contar. No le preguntes si mató a alguien.

Dale las gracias y luego trátalo como persona. Es mucho más que su servicio. Pregúntale por su familia, su trabajo, lo que le gusta.

Ayuda con lo práctico. Papeleo, llevarlo a sus citas médicas, datos de trabajo, una mano en una mudanza.

Ten a mano la línea de crisis. En Estados Unidos, un veterano en crisis puede llamar al 988 y marcar 1, o mandar un mensaje de texto al 838255. Guarda el número.

Fíjate cuando alguien se aleja. El aislamiento es una señal de alarma. Un simple "¿vamos por un café?" puede importar mucho.

Incluye a su familia. Las esposas, los esposos y los hijos de los veteranos también cargan mucho.

Respeto y ayuda de verdad

Jesús trató a un soldado con respeto y le dio una ayuda real. Los veteranos que tienes cerca merecen las dos cosas. No tienes que entender todo lo que vivieron para ser un amigo que está presente.

Una oración cada mañana, en palabras sencillas.

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